- A través de este blog escrito a orillas del mar, pretendo iniciar un camino de resistencia a un modo de ser Iglesia en Mar del Plata.
Soy astilla del mismo palo, por eso tras muchos años de servicio, como militante en el movimiento juvenil, 8 años de estudio en el seminario y 20 años de ministerio presbiteral, he comprendido las "alquimias" de las distintas conducciones y el deliberado silenciamiento no solo de las bases, a quienes se les hace participar formalmente en encuentros, asambleas, delinear documentos, etc. y que jamás serán tenidos en cuenta, sino también el silenciamiento de los presbíteros, sometidos a la misma trampa dialoguista, a la que hay que sumar el Consejo Presbiteral, órgano pastoral al que por votación de zona se accede, pero al que pocos quieren pertenecer por sus tediosas y nada participativas reuniones. O también, el "ninguneo" como practica frecuente en el clero, que al abrigo de trajes negros se hacen llamar "monseñor" (termino caduco si los hay) y expresa en terminos de actitud el clásico "vos no existis", el mismo que las hinchadas de fútbol corean respecto de sus rivales.
Me quiero ubicar en el lugar de la resistencia activa y esperanzadora, expresando una agenda pendiente de temas de los cuáles no se habla y en las tramas del poder eclesiástico se busca poner paños fríos: "mejor el año que viene", "el obispo prefiere que por ahora no", "no hay consenso", etc. o saturando la agenda con liturgías, asambleas y eventos en los que nada cambiará porque no existe tal voluntad, sino solo armar el teatro de la comunión y participación.
Encender conciencias y liberar el corazón creyente de las trampas de la Iglesia en la región serán las metas a buscar.
Sentido de estas Cartas del Mar
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